Las dos amenazas más acuciantes para la salud mundial, las epidemias y el cambio climático, tienen raíces comunes. Estas cuestiones están remodelando las interacciones entre los seres humanos, los animales y el medio ambiente, aumentando el contacto entre la fauna salvaje, el ganado y los seres humanos. Para reducir los riesgos es esencial implicar a las comunidades y a la sociedad civil, adaptar la comunicación científica, mejorar la colaboración intersectorial y adoptar enfoques holísticos. Lee los resultados del seminario web de PREZODE celebrado en junio de 2025.
Mesa redonda
El 26 de junio de 2025, PREZODE organizó una mesa redonda sobre un tema transversal: cómo el cambio climático actúa no sólo como una condición de fondo, sino como un superimpulsor que acelera la aparición, propagación y gravedad de las enfermedades zoonóticas. El seminario web, moderado por la Dra. Elsa Léger, responsable científica de PREZODE, reunió al Dr. Jon Epstein, epidemiólogo y fundador de One Health Science, al Dr. Cyril Caminade, físico, climatólogo, especialista en sistemas de alerta temprana del Centro Internacional Abdus Salam de Física Teórica, a la Dra. Gladys Kalema-Zikusoka, fundadora y directora ejecutiva de Conservation Through Public Health, al Prof. Jan Semenza, epidemiólogo medioambiental, y al Prof. Dr. Kathleen, experto en enfermedades zoonóticas. Jan Semenza, epidemiólogo medioambiental del Departamento de Epidemiología y Salud Global de la Universidad de Umeå y del Instituto de Salud Global de la Universidad de Heidelberg.
La raíz compartida de las dos amenazas sanitarias mundiales más acuciantes
Múltiples factores interconectados impulsan los brotes de enfermedades. Entre los principales impulsores se encuentran los cambios en el uso de la tierra, la producción agrícola intensiva sin la bioseguridad adecuada, los viajes internacionales y el comercio mundial, algunos de los cuales son también importantes contribuyentes al cambio climático. Esto pone de relieve las causas profundas compartidas de las dos amenazas más acuciantes para la salud mundial: las epidemias y el cambio climático. Además, el cambio climático contribuye directamente a la aparición de enfermedades al remodelar las interacciones entre los seres humanos, los animales y el medio ambiente, aumentando el contacto entre la fauna salvaje, el ganado y los seres humanos.
Los brotes epidémicos y la aparición de enfermedades zoonóticas se producen en escalas de tiempo que difieren de las del cambio climático. Mientras que las epidemias pueden surgir repentinamente, el cambio climático se desarrolla a lo largo de periodos más prolongados, por lo que resulta difícil atribuir directamente brotes concretos a factores climáticos. Sin embargo, el cambio climático desempeña un papel fundamental. La temperatura influye en los vectores en todas sus fases de desarrollo, y el potencial de transmisión depende de los umbrales térmicos específicos de cada especie. Las temperaturas más cálidas pueden acelerar la transmisión de patógenos, y los fenómenos relacionados con el clima, como las inundaciones, pueden agravar aún más los brotes al interrumpir el acceso a los servicios sanitarios.
En las regiones templadas, la transmisión local de enfermedades transmitidas por vectores puede producirse cuando los viajeros infectados son picados por mosquitos autóctonos, iniciando nuevas cadenas de transmisión. El calentamiento global aumenta el riesgo de que se produzcan estos sucesos al crear condiciones similares a las tropicales y ampliar el solapamiento estacional entre los viajeros y las poblaciones activas de mosquitos.
Mayor exposición a nuevos patógenos
El cambio climático también está impulsando la aparición de enfermedades a mayor altitud y ampliando el alcance geográfico de vectores como las garrapatas y los mosquitos, aumentando la exposición de las poblaciones inmunológicamente ingenuas a nuevos patógenos. Los cambios medioambientales hacen que los animales se desplacen en busca de climas y alimentos adecuados, lo que provoca interacciones más frecuentes entre la fauna salvaje, el ganado y los humanos, condiciones que favorecen la aparición de nuevos patógenos, sobre todo los capaces de infectar a múltiples especies, o su propagación a nuevas especies huésped. Además, las especies salvajes que tienden a vivir cerca de los humanos y a utilizar los recursos alimentarios proporcionados por los humanos, como los cultivos o los residuos, empezarán a entremezclarse con nuevas especies cuyas áreas de distribución se desplazan según los escenarios de cambio climático previstos. Se prevé que estas interacciones aumenten el intercambio vírico entre animales, forzando la evolución vírica y aumentando las oportunidades de propagación de nuevos agentes zoonóticos a los seres humanos y el ganado en zonas pobladas.
Recomendaciones
Sensibilización de la comunidad y participación de la sociedad civil
La vigilancia y la prevención de las consecuencias del cambio climático y la detección de zoonosis requieren la participación activa y significativa de la comunidad. Debemos trabajar a nivel comunitario para generar confianza. Para promover cambios de comportamiento y reducir el riesgo de propagación de enfermedades, los agentes de salud pública formados -como los trabajadores sanitarios comunitarios que participan en la conservación- deben colaborar eficazmente con las poblaciones locales. Proporcionar a las comunidades servicios sanitarios fiables, seguridad alimentaria y alternativas económicas ayuda a reducir los comportamientos de alto riesgo, como la caza de animales salvajes, que provocan la propagación zoonótica y la aparición de enfermedades.
Adaptar la comunicación científica
Una comunicación científica eficaz, especialmente en temas complejos y multidisciplinares, requiere personas que comprendan el idioma, la cultura y la jerga locales: campeones que actúen en la interfaz entre ciencia y sociedad. Igualmente importantes son las personas influyentes creíbles en las redes sociales que pueden transmitir mensajes precisos e impactantes adaptados a públicos diversos. Los científicos deben ir más allá de sus funciones tradicionales y comprometerse activamente con el público, los responsables políticos y los profesionales de todos los sectores para ampliar el impacto y fomentar la acción informada.
Colaboración intersectorial
Construir la resiliencia climática requiere una colaboración intersectorial, con las organizaciones confesionales, la comunidad empresarial y las partes interesadas del sector agrícola. Aunque los esfuerzos educativos han empezado a ganar terreno en las universidades y los círculos políticos internacionales, también deben integrarse en las facultades de derecho y empresariales para impulsar un cambio sistémico más amplio. Uno de los principales retos consiste en conciliar los incentivos económicos de la expansión agrícola -unode los principales motores tanto de la aparición de enfermedades como del cambio climático- conla necesidad de un desarrollo sostenible que tenga en cuenta la salud.
Una respuesta holística
Iniciativas como PREZODE son esenciales para construir una comprensión sólida y con base científica de los factores interconectados del cambio climático y la aparición de enfermedades. Al promover la colaboración interdisciplinaria y el pensamiento sistémico, estas iniciativas aportan las pruebas necesarias para una toma de decisiones informada tanto en el sector sanitario como en el medioambiental. Reforzar la colaboración -especialmente las asociaciones Sur-Sur y Norte-Sur- y ampliar estos esfuerzos es crucial, no sólo para hacer avanzar la investigación, sino también para posibilitar la recaudación conjunta de fondos y las acciones coordinadas de «Una Salud».